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HIPOGRAFÍAS

HIPOGRAFÍAS
hipografas

PARA HERMES

En los tiempos del hambre me hice socio del mal, y a la noche profunda le tejí sus traiciones. Cerré mi puerta, abierta antes al saludo fraterno. Mi sonrisa se ausentó del amor y de los sueños.

En los tiempos del hambre corté todas las rosas, para que ya no tenga color las bienvenidas.

Puse veneno al agua que no la iba a beber.

Sembré muchos rencores. Cultivé la venganza y regalé mi ausencia a todos mis amigos.

Pero todo termina. Compruebo con deleite, que en los tiempos del hambre todos hacen lo mismo.


PARA CARMEN

¿Sabes dónde van a parar nuestros deseos cuando no se han cumplido?
¿Tienes idea qué músculo controla en nosotros la esperanza?
¿Puedes decirme, qué mecanismo rompe el dique que contiene las lágrimas y las desborda fuera de los ojos?

Ayer descrubrí que mis deseos y mis esperanzas, aquellas que construi como si fueran templos, donde deposité toda mi fe, nunca se iban a cumplir. Ese convencimiento, que no es material, pero sí real, ayer se materializó sin mi control ni mi deseo, en un líquido salado y transparente, que salió de mis ojos y no sé a dónde fue a parar, Eran mis deseos y esperanzas convertidos en líquido, por un mecanismo que no sé controlar y por un músculo que no sé dónde se encuentra.

¿Tú tienes esperanzas o deseos todavía?

Procura no alejarte de los templos que te hablé, ellos te pueden refugiar, si alguna vez las esperanzas perdidas inundan el camino de tu vida.


P A R A    F R A N C H A

Los fantasmas que habitan el vacío han tomado la casa, me hacen sentir tu ausencia en cada puerta que abro, en cada libro. Salen con arrogancia de los cajones. Cuando apago la luz, ellos la encienden. Agitan las cortinas. Brotan de los espejos. Si me siento a la mesa por las noches, me alcanzan el cuchillo para el pan…

¡ ¿Para el pan?!!!

Francha... habrá un fantasma nuevo en nuestra casa: ven pronto.


PARA MÓNICA

De tus manos: amor

De tus ojos: el brillo.

De tu cuerpo: el paisaje.

De tu piel: los caminos.

De tus senos: la cumbre.

De tu lengua: el contacto.

De tu bosque: la humedad.

De tu voz: el gemido.

De ti toda: yo mismo.

De mi todo: tú misma.


PARA MARSHALL

La última razón era el olvido. Mi última elección: la soledad. El último recurso: un trago largo.

Había sólo que tirar los dados y empezar a sumar el resultado.

Para ya no sentir, me acosté en una caja de madera, de esas que siempre se cubren con tierra. Para entonces mi cielo, era un cristal ya roto. Todo lo que iba a llegar, ya lo sabia. Ya no quise mirar los ojos del destino, que hizo de mi, lo que el viento con las hojas. Sin cielo y sin destino mi respiración ya no se justifica. Por eso elegí el olvido. Por eso elegí la soledad. La suma de los dados ya no mueve mi entusiasmo. Mi último recurso es este vaso cargado de final y amargura. Lo beberé, para que mi destino no se salga con la suya. Lo que viene después, lo han de contar,  los que me tuvieron cerca y ayudaron con la tierra a cambiar mi destino.


PARA  APOLINARIO

Vive tranquilo que todos los pecados se perdonan.
Tras el Juicio Final, todo seguirá como hasta hoy: Para que nada cambie, Cristo volverá a ser condenado.


PARA ÚRSULA

He visto ya el momento que recibes
la noticia de mi muerte.

He visto ya:
Tu rostro (mimetizado para la ocasión).
Tus ojos (que dicen todo en voz baja).
Tu boca (profunda y sin hastío).

Todo lo sé y lo he sentido.

Para tu mal,
también he visto el rostro del que trajo
la noticia de tu encargo.


PARA  MENNY  que  es MELVA

La distancia insobornable, me transforma en olvido. El silencio, antiguo como el éter, le niega trascendencia a mis palabras. Tu distancia me quema por el frío y ha roto los estribos de mi viaje. Tu nombre es un recuerdo permanente. Cada vez que te vas, naufraga mi alegría. Cada que vuelves, hay algo más de luz en mis pupilas. Me tienes incluido en tu poder. Me muero por ser parte de tus manos. Mi diosa vana, transitada tan sólo en un sentido. Mi diosa sublimada. Soberbia en los infiernos del amor, donde el fuego no quema, sólo hilvana el placer. Vuelve, pues ya el dolor no me da para el soborno y no te acerco más con mi recuerdo. La distancia insobornable tiene que terminar. Si no vienes por mi, yo me detengo, y al filo de tus labios abriré los míos.


PARA   DESDÉMONA

Si supieras.

De ti se dice  que amas con levedad; que regalas tu amor cuando sonríes, y es tan fácil que rías cuando alguien te mira. Lo que tus ojos ven se siembra de sospecha en los ojos del mundo. Nadie entiende la exacta dimensión de tu cariño.  ni las pruebas que puede soportar tu honradez. Tu fidelidad parece un espejismo si lo vemos de lejos. De cerca es una voz que no  entendemos. La culpa no es tuya, no es tampoco del mundo, la culpa es del amor y la sospecha; de ese "monstruo de los ojos verdes", y siendo honrada tienes que sufrir y hacer sufrir. Tremenda situación la que te envuelve. Tremendo amor el que destruyes amando, o el que amas destruyendo, tan sólo porque ríes y porque das tu mano. El hombre que te ama cultiva su dolor con la sospecha, tú puedes ayudarlo, no dejes que en la herida de su pensamiento caiga la sal del  odio o la venganza.

Espero que a tus ojos estas letras no hayan llegado tarde.


PARA   FERMÍN

Todo tiempo llega para irse. Todos pasan.

Sólo uno se queda con nosotros, avivando la pena o la alegría como viento a las brasas: el tiempo del recuerdo.


PARA   IRIS

Admira al asesino y se como él, si amas la libertad.

Es mentira el escape si no asesinas la rutina. Cambiarás el camino, mudarás tu ropaje. A pesar de todo eso, tu jaula de prejuicios te posee. Tu prisión de recuerdos y modales te sigue en cada despertar, en cada idea: la prisión esta en ti.

El escape hacia la libertad, es un sueño escrito que no se puede leer si no matas la rutina. Dejando de soñar en el escape.


PARA    MARILUPE

He dejado de jugar con mis deseos, para ver a la Luna amarse con el Sol en un eclipse.

He puesto mis juguetes, al callado servicio  del olvido. En ti seré un recuerdo, alguna voz que toque tus oídos como un beso. Como a la Tierra, feliz llega la sombra de la Luna en el eclipse, cuando el Sol la posee.


PARA   NOHELIA

Tus pasos en la noche, despiertan los ruidos, que dormitan ocultos en la vieja escalera que conduce a mi alcoba, mientras yo soy vapor sobre la cama,. vuelto a la vida por aquellos ruidos, a la carne, por la carne presente de tu cuerpo, que viene a visitarme. Luego, me voy condensando con placer, primero, a modo de sudor sobre tu espalda,  después,  en toda tu piel. Al final, soy esa lagrima de gozo que lentamente resbala en tu mejilla, cuando tu espalda es un lago, que en un cauce tibio,  desborda tus montañas, cuando los ruidos nuevamente han alcanzado el sueño.


PARA    IVÓN

Vivir para seguir amando muerto.

Amar para seguir viviendo vivo.

Morir  para seguir amando muerto.

Amar para seguir muriendo vivo.

Vivir para seguir amando vivo.

Amar para seguir muriendo muerto

Morir para seguir viviendo muerto

Con la vida, el amor y la muerte, puedes hacer más combinaciones.                   El acto de amar, como habrás notado, siempre esta entre vivir y morir, igual que estos siempre siguen al amor.


PARA   VIRGINIA

De tanto entregarnos rosas con perfume y espinas, llegamos al tiempo de la separación, de sólo las espinas.

La separación hace inútil las rosas y el perfume, pero le da protagonismo a las espinas.

La separación evapora la humedad silenciosa del deseo y el sudor de estar juntos.

Las espinas, hoy nos hacen evitar el encuentro.


PARA   KASSANDRA

Tu traición extirpó de mí, (con dolor),  los nervios que activaron la mecánica actitud de amarte y construir a diario mi dependencia. Gracias por la cirujía. El dolor ya pasó.


PARA  VALERIA

Sólo por querer tenerte junto a mi y dejar de buscarte, me convertí en ti sin darme cuenta. Porque al perderte me sentí perdido, y por querer encontrarte, me fui olvidando de mi. Empecé primero por imitar tus gestos, quise luego tener tu voz para escucharte. En la soledad de mi casa pronunciaba las palabras como tú, afinando mi voz. Las uñas de mis manos las dejé crecer para poderlas ver como las tuyas. Copié la forma de tus cejas. Con el color de mis  ojos no  hubo problema, los dos los tenemos iguales. El pelo me creció y luego, lo corte igual  que el tuyo, y le di el mismo color. Finalmente tomé la decisión de vestirme como tú. Todo lo veía normal, por el deseo de encontrarte, de sentirme junto a ti y no  perderte. Por eso copié tu modo de andar, tus zapatos y senti que mi cuerpo se fue igualando al tuyo, porque me sentí también con tus caderas. Al cabo de  un tiempo, ya no sólo era tu voz, tus ojos, tu pelo, y tu ropa, también copié tu forma de escribir, es decir, tu letra redonda y de trazos gruesos.  Así terminé siendo tú.

En mi te has quedado. Ahora ya te tengo pero sigo perdido. Ahora yo me busco, porque quiero encontrarme partiendo de lo que eres.


PARA  ROSA

Había dejado de sonar la trompeta, aquella de la balada triste que me hacía pensar siempre en el pasado. Pero aún en silencio, sus notas seguían sonando en mi memoria. Que difícil es evadir la carga del pasado. Que difícil escapar por la puerta del olvido y la indiferencia, sin que nos atrape la duda.

Pero no te preocupes Rosa, los recuerdos tenemos que tomarlos como si fueran flores del pasado: algún día se han de marchitar y las dejaremos de ver. Cuando eso ocurra, los recuerdos ya nada nos harán sentir. Te advierto que, yo siento ahora muchas flores marchitas en el jardín de mi memoria. Eso me lleva por la oscura ruta de la duda, porque recordar sin sentir nada, es una forma distinta de escuchar la balada. Quiero decir: de estar triste. Acaso sea mejor evitar que las flores se marchiten, pues no sé si es la balada de la trompeta la que sigue en mi o es el  temor de olvidar lo que me hace recordarla.

¿Tú cómo vives Rosa?

¿Cuál es tu actitud frente a los recuerdos?

¿Acaso en el jardín de tu pasado no florece ya ninguna flor?

Por si acaso, cada balada trae la semilla de un pasado que si no cae en campo fértil se vuelve un recuerdo triste.

Sigo dudando. Creo que de tanto olvidar la balada soy yo.

PARA  ESTHER

El sutil castigo  de tu ausencia. Abona la preocupación de darle luz a nuestros días. Una luz que nos envuelva y nos lleve más allá del parpadear callado de una estrella, que en ausencia del Sol late y padece sin que sepamos cuánto, por la distancia y el miedo al vacío. Como la nada triunfa en la silenciosa oscuridad que engendra, en la desesperación sin luz, por los días que vivo en tu ausencia de estrella.


PARA   HELGA

El amor se repite cada segundo.

Cada minuto el amor se repite.

También cada hora el amor se repite.

El amor se repite cada mañana.

Cada tarde el amor se repite.

También cada noche el amor se repite.

El amor se repite cada día.

Cada semana el amor se repite.

También cada mes el amor se repite.

El amor se repite cada estación.

Cada año el amor se repite.

También cada época el amor se repite.

Lo que queda tras cada repetición, es el recuerdo amargo del  desamor, que también se repite, después de todo amor que se repite.


PARA  MARCIA.

Te recuerdo, porque sabias encender la luz de la Luna para hallar en la noche nuestro escondite, y sabias apagarla en el  instante que para nosotros, sólo el tacto importaba. Eran los tiempos en que jugábamos a escapar de las miradas sospechosas de la envidia, que fabricaba la intriga  y la separación, al vernos por la ruta de la Luna.

Tú podías iluminar en la noche el sendero del escape y el escondite. Así como hacías la luz, el rato que querías, todo se volvía oscuro por obra de tu voluntad. No sé que extraño pacto tenías con la Luna, porque te obedecía. Será que tú también cumplías fielmente sus períodos y te apartabas de mi según sus estaciones, y cuando te iba a buscar, tú sólo me enseñabas el escape.

De ese modo, a la noche le dimos nuestra vida: todo se volvió costumbre. Tú sabías encender la luz de la Luna. Yo sabía el instante en que la apagarías. Por ti aprendí a valorar el tacto. "Sin tacto no hay amor," me decías. Así como la oscuridad propicia el tacto, la luz es cómplice de las miradas.

Te recuerdo Marcia, aunque hoy en nuestro escondite, el tacto es un fantasma entre sábanas frías y sin Luna.

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Discusión

Espero amigos que estas Hipografías que las escribí con mucho sentimiento, sean del agrado de ustedes.
Amigo, hace tiempo que quiero leerlas a todas con detenimiento y no encuentro el momento. Lo señalo para que sepa que sus HIPOGRAFÍAS, no es que hayan pasado desapercibidas para mí. Veo que hay mucha poesía.
Un abrazo



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